Primero la fortaleza
Cuidémonos los adultos de responsabilizar a los menores de su ser inmaduro, son puberes que acaban de abandonar la niñez y que están expuestos diariamente a un contexto violento y a una hiper sensualización de los vínculos que perciben en algunos adultos y en exitosos programas televisivos.
Para nada creo que esto justifica las transgresiones y las heridas emocionales que se pueden provocar entre ellos, pero educarlos para que sean protagonistas del cuidado de su cuerpo y del cuerpo del otro y darles herramientas para que se sientan con la confianza necesaria para que no busquen la aprobación de los demás haciendo algo que no les hace bien a ellos mismos, serán nuestros desafíos como padres.
Pero también parece imprescindible que como adultos nos hagamos cargo de que podemos estar dando un doble mensaje al hablar de su inmadurez emocional por un lado y al mismo tiempo habilitarlos dándoles el permiso para que al estar en fiestas masivas se expongan a situaciones de alta tensión en las que el grupo de pares y el contexto dificultaran el auto control.
A continuación les dejo el texto de la entrada original y un interesante vídeo.
El cambio está en la mirada. Es la diferencia entre enfocarnos en el deficit o en la riqueza del otro.
Hacer foco primero en la riqueza ya transforma la vulnerabilidad que tenemos todos los seres humanos. Las sombras se iluminan.
Hemos etiquetado con diagnósticos a las personalidades de los niños y de los adolescentes, quizás para poder controlar la incertidumbre que produce una profunda transformación cultural. El tiempo es cambio. Como lo somos las personas.
La revolución cibernética está generando profundas transformaciones en las formas de pensar, de aprender, de sentir y de vincularnos.
El desafío que propone el video es ir más allá de las etiquetas, dejar el control incluso en la ciencia, para encontrarnos con el otro y toda su complejidad humana.
Ojala que todos: docentes, padres y trabajadores de la salud podamos ver primero en el otro su fortaleza, su brillo. Sino nuestros alumnos, hijos y pacientes se sentirán no mirados en su ser; surgirá la desmotivación y el tedio como respuesta a no poder desplegar el potencial por no encontrar el escenario adecuado para hacerlo.
Gracias Juan de Erquiaga (psiquiatra) por hacerme llegar este video!
Saludos para todos
Matias Muñoz
LINK AL VIDEO:
No etiquetar a los niños



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