Vulnerablemente sólidos.

Somos seres emocionales. Nuestra identidad, desde el inicio, tiene un colorido y sonoridad propios: es nuestra forma personal de pensar-sentir y actuar en el mundo.

A lo largo del crecimiento, nuestros educadores y cuidadores generalmente nos validan en el hecho de pensar y se nos educa en que actuemos en función de lo que pensamos. Es esta una experiencia valiosa y que nos ayudará en el crecimiento. Aprendemos así la coherencia y la honradez. Aprendemos a vivir como pensamos.

Pero ¿Qué lugar le han dado nuestros principales cuidadores a las emociones? ¿Cómo nos han hablado del sentir humano?

En el caso en que a lo largo de nuestra historia, las emociones hayan sido validadas como buenas en si mismas, hemos recibido una gran ayuda para nuestro crecimiento. Nos han educado en la importancia de la inteligencia emocional (Goleman, D.1995). Han sido empaticos con nuestros sentimientos y nos han fortalecido para que lo seamos con los de los demás y también con los propios. Nos educaron en la alteridad y en el amor a uno mismo. Aprendimos la compasión y la auto compasión.

Pero esto no sucede tan fluidamente en algunas familias o instituciones educativas. Podemos haber recibido mensajes que de forma explicita o implícita invalidaron la emoción humana: " No tenes que tener miedo"; "No te angusties por esa pavada, tenes que ser fuerte" ;" No te alegres tanto que la vida es dura" ;
" Los hombres no lloran" ;" Las mujeres no se enojan" y tantos otros enunciados que nos han ido enseñando que la emoción está asociada a vulnerabilidad; ambas connotadas negativamente. Aprendimos así que para ser "fuertes" hay que adormecer los sentimientos. No hemos sido validados, en estos casos,  en nuestro ser y en el registro de nuestro vivenciar más propio y que junto con nuestras creencias y acciones constituyen nuestro ser psicológico.

Alguien me acercó en estos días la siguiente conferencia TED de Brené Brow, profesora e investigadora de la Universidad de Houston. Lo que más me llamo la atención de su conferencia es como busca a través de su trabajo como investigadora,cuestionar ese paradigma que asocia emoción con vulnerabilidad, ambos vistos como aspectos negativos de la personalidad.

Por el contrario propone la conexión con la vulnerabilidad como un merecimiento personal, como un aspecto eminentemente humano y vinculado al sentimiento de estar vivo.

En palabras de Brené Brown; "La conexión es nuestra razón de ser, pero para conectarnos tenemos que dejarnos ver" 


Espero la disfruten , saludos para todos!

Matias Muñoz

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